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Curar los celos propios

By admin | Octubre 24, 2008

Los sentimientos de inferioridad constituyen una de las causas más frecuentes de los celos. Quien duda de sí mismo, quien no está contento con su vida, quien se siente menospreciado o, simplemente, sobrecargado, se vuelve extremadamente sensible más mínimo incidente basta para confirmar sus sospechas: soy poco atractivo, no me extraña que mi pareja se interese más por otras personas más valiosas. El miedo de perder a la persona amada se vuelve insoportable. Pero no es el supuesto rival el verdadero causante de los celos, sino el propio ego demasiado pequeñito y temeroso.

¿Como afrontamos nuestros celos?

De ninguna manera persiguiendo al otro con sospechas y acusaciones. No es posible ejercer un control absoluto sobre la persona amada. Resulta más constructivo admitir que estamos celosos y, al mismo tiempo, ir buscando todas esas facetas que nos han vuelto tan vulnerables. ¿Por qué nuestra autoestima es tan pobre? ¿No poseemos intereses que puedan enriquecer nuestra vida al margen de la relación? Quien vive una existencia plena y se siente valioso por sí mismo, pierde el miedo exagerado a la posibilidad de quedarse algún día solo.

Existen también los celos destructivos o aquellos otros, casi cómicos, de los desconfiados empedernidos. Como este caso: harta de las constantes acusaciones infundadas de su marido, Maria terminó por pedir el divorcio. Diez años más tarde, encontró un nuevo amor y se casó por segunda vez. Al enterarse, su marido movía la cabeza satisfecho: “¡Ya decía yo que por ahí había alguien…!”

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