¿Qué pasa con el internet en Colombia?
- Somos Internet
- 2 jun
- 3 min de lectura
Colombia tiene un problema con el internet, y no lo decimos nosotros. Lo dicen los datos.
Según la Medición de Percepción de Calidad de la CRC 2024 la satisfacción con la velocidad del internet fijo cayó del 32% al 28% en un solo año. La insatisfacción con la atención al cliente creció del 52% al 64%. Y en internet móvil, la percepción positiva de cobertura no supera el 30%.
En el Speedtest Global Index de abril 2026, Colombia aparece en el puesto 32 en internet fijo y en el puesto 85 en internet móvil.
Pero hay un matiz importante: un estudio reciente de la Universidad de La Sabana, que analizó 33 países de América Latina y el Caribe, ubica a Colombia en el octavo lugar en velocidad de internet fijo en la región, con un promedio de 120 Mbps. La infraestructura existe y está mejorando.
El problema es otro.
Velocidad sin acceso no es progreso
Colombia ocupa el puesto 8 en velocidad pero cae al puesto 15 cuando se mide el acceso real: apenas 12,88 suscripciones de banda ancha fija por cada 100 habitantes. Países como Barbados y San Cristóbal y Nieves, con cerca de 30 suscripciones por cada 100 habitantes, lo superan ampliamente.
¿Por qué? Porque tener cobertura no significa poder conectarse. El costo del servicio, la falta de dispositivos y las barreras digitales dejan por fuera a miles de hogares, incluso cuando la red existe.
En América Latina y el Caribe, apenas el 58% de los hogares tiene acceso a internet y solo el 43% cuenta con computador. Quedarse sin internet hoy no es solo un problema de comodidad: significa quedar por fuera de empleos, educación y servicios esenciales.
¿Por qué?
El modelo está roto desde adentro.
El modelo tradicional de telecomunicaciones funciona así: un operador compra infraestructura a un fabricante, contrata el despliegue a un tercero, usa software de otro proveedor y vende el servicio al usuario final. Cada eslabón optimiza su margen. Nadie es responsable del conjunto.
El resultado es una red fragmentada: una colcha de retazos donde responderle al cliente requiere coordinar con decenas de contratistas. Cuando algo falla, nadie sabe exactamente dónde. Cuando algo mejora, el cambio tarda meses en negociarse.
A esto se suma la arquitectura de red más común en el país: redes ópticas pasivas (GPON) donde un solo cable de fibra se divide entre decenas y, a veces, hasta centenas de usuarios. En hora pico todos comparten la misma capacidad, la velocidad cae, el usuario llama y el operador culpa a "la alta demanda".
2,01 millones de quejas en seis meses
En el segundo semestre de 2024, los colombianos presentaron 2,01 millones de quejas formales contra operadores de telecomunicaciones. Internet fijo lidera con 3,16 quejas por cada 100 accesos, el índice más alto de todos los servicios. Las principales causas: no disponibilidad del servicio, errores en facturación y cobros injustificados.
El 78% de esas quejas se resolvió a favor del usuario. Esto significa que en la mayoría de los casos, el operador estaba equivocado, y el usuario tuvo que pelear para demostrarlo.
Lo que nosotros elegimos hacer diferente
En Somos construimos nuestra propia red. Fibra óptica activa (AON), punto a punto. Es decir, cada cliente tiene su propio hilo dedicado, sin compartir con nadie. Diseñamos y operamos nuestra infraestructura. Desarrollamos nuestro propio software. Fabricamos nuestro propio hardware.
Esto requiere capital, paciencia y un equipo técnico que entienda el problema completo. Pero es la única manera de controlar lo que el cliente experimenta de verdad.
El resultado: 2 Gbps simétricos, sin cláusulas de permanencia, con un sistema propio que detecta y resuelve fallas antes de que el usuario las sienta.
Como especialistas en internet para apartamentos en Medellín y Bogotá, en Somos Internet te acompañamos con consultoría durante el proceso comercial y de instalación para asegurar cobertura en todo tu hogar u oficina. Si estás buscando internet Medellín o internet Bogotá, te ayudamos a elegir una conexión rápida, estable y adaptada a tus necesidades diarias.
El problema no es Colombia. Es el modelo.
Los datos describen una industria que durante décadas optimizó márgenes en lugar de experiencia, priorizó zonas rentables en lugar de ampliar acceso y vendió permanencia en lugar de calidad.
Colombia puede tener el internet que merece. La infraestructura está mejorando, pero mientras el modelo no cambie, la velocidad seguirá siendo un privilegio y no un derecho.
Eso es lo que queremos transformar.



¡Qué onda, foro! Oigan, qué interesante debate. Yo soy de México, pero ando checando este tema porque por cuestiones de chamba digital me toca interactuar un buen con gente de allá y a veces es un rollo coordinar los directos o las transferencias de archivos pesados.
La neta es que en toda Latinoamérica compartimos casi los mismos dolores de cabeza con los proveedores de red. Aquí en México, si quieres entrar a plataformas pesadas, hacer streaming o usar páginas de entretenimiento en vivo como las de https://stake-mexico.com/, necesitas a fuerza una conexión de fibra óptica que sea súper estable y con baja latencia para que no se te trabe a la mitad de la jugada. Por lo que veo, en Colombia las empresas de internet también se están poniendo las pilas…
Estuve analizando los comentarios de un grupo de desarrolladores de Valparaíso respecto a la adaptación de interfaces para el mercado local. Mencionaban específicamente la sección con las mejores apuestas en Jugabet Chile como un buen ejemplo de diseño accesible y equilibrado para pantallas táctiles. Quise verificar esa información por mi cuenta y abrí la página de inicio desde un navegador móvil estándar. La respuesta de los elementos interactivos fue inmediata, demostrando una optimización bien ejecutada en Chile.
El acceso a internet en Colombia ha evolucionado de manera significativa en los últimos años, impulsando nuevas oportunidades tanto en las ciudades como en zonas más alejadas. Hoy en día, la conectividad es un factor clave para la educación, el trabajo remoto y el desarrollo económico, lo que hace que el avance de la infraestructura digital sea cada vez más importante para reducir la brecha tecnológica y mejorar la calidad de vida de la población.