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La ventaja de no tener pasado


Ookla acaba de publicar un reporte sobre el estado de internet en Colombia y su relación con la inteligencia artificial. Vale la pena leerlo completo.

"Una nueva empresa de telecomunicaciones emergente, respaldada por capital de riesgo, que ha evitado las operaciones heredadas". Eso dice el artículo de nosotros, y hoy queremos hacerle doble clic a esa descripción.




¿Qué es una operación heredada?

Cuando los grandes operadores de telecomunicaciones construyeron sus redes, tomaron decisiones que tenían sentido en ese momento. Tendieron cable coaxial cuando era lo mejor disponible, instalaron infraestructura pasiva porque era más barata y construyeron sobre lo que existía.


El problema es que esas decisiones se van acumulando, y se convierten en capas de infraestructura vieja que hay que mantener, parchar y disculpar. Se convierten en la razón por la que la velocidad se cae en la noche y por la que la atención al cliente tarda. También es la razón por la que cambiar algo toma años.


Eso es una operación heredada: el peso del pasado sobre el presente.



¿Por qué importa ahora?

El reporte de Ookla es un análisis de lo que viene. La inteligencia artificial necesita conectividad de baja latencia, simétrica, estable y veloz para funcionar bien.


Colombia va a la zaga en varios de esos indicadores. La latencia de nube fija del país es de 107 ms, por encima de Brasil (54 ms) y Perú (97 ms). La adopción de WiFi 6, que mejora la latencia hasta un 5,8% y la carga de páginas web un 10,3%, varía enormemente entre operadores.


Esas brechas son el resultado de decisiones de infraestructura tomadas hace décadas que hoy frenan el avance.



Lo que significa construir desde cero

Nosotros no heredamos nada. Cuando llegamos, no había red que mantener ni infraestructura vieja que justificar. Solo una pregunta: ¿cuál es la mejor manera de construir esto hoy?


La respuesta fue FOA: Fibra Óptica Activa. Una red punto a punto donde cada usuario tiene su propia conexión dedicada, sin compartir ancho de banda con los vecinos ni degradación en horas pico. Con la misma velocidad de subida que de bajadas, que es exactamente lo que la IA va a exigir cada vez más.


Eso se traduce en que la ORB, nuestro router, funciona con WiFi 6. También se traduce en Artemis, nuestro sistema operativo de red que monitorea y resuelve problemas en tiempo real y, finalmente, se traduce en que cada decisión que tomamos no carga el peso de lo que se hizo antes.




La ventaja que no se puede comprar

Los grandes operadores pueden actualizar equipos, lanzar nuevos planes o cambiar su publicidad, pero no desheredarse. No pueden borrar décadas de infraestructura pasiva, de procesos construidos para otro momento, de una cultura organizacional moldeada por el monopolio.


Nosotros sí empezamos de cero. Y en un mundo donde la IA va a redefinir lo que significa estar conectado, esa es la ventaja más difícil de replicar.


No tenemos pasado que cargar. Solo futuro que construir.

 
 
 

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